miércoles, 3 de octubre de 2012

El Clon


A  Sofía

Anoche vi a una mujer igualita a ti. Habría jurado que eras tú si no es porque estaba seguro de que ya no andabas en la ciudad. Era tu clon. Se movía como tú, sonreía como tú, gesticulaba como tú, temblaba como tú, incluso tenía la misma manía de mover el pie izquierdo cada nada como pisoteando un cigarrillo que no quiere apagarse. La vi pasar junto a mí en una librería, avanzar trémula, sin creer ciegamente en la solidez del suelo. Sé que hace ya mucho tiempo que no te escribo, pero no es algo que ocurra solamente contigo, es un bloqueo general, una obstrucción creativa. La primera versión de esta carta era un poco graciosa, te lo juro, te habrías muerto de la risa si hubieras visto mi redacción ingenua, parecía un escritor novel, subordinando frases infinitamente, tratando de trasgredir la forma en un esfuerzo por lograr algo, en un intento fútil por hacerme sentir, por decirle a quién sabe quién que yo sí importo, que sí soy bueno en lo que hago y la verdad ni sé porqué actúo de ese modo si ya sé de antemano que sólo me importa lo que opinas tú, lo demás me da igual, que si el editor cree en mí, que si la crítica cree en mí, que si los lectores creen en mí, eso no importa, y creo que ocurre así con todo escritor: realmente nos influencia la opinión de una sola persona. En mi caso eres tú. En mi caso tú eres la musa, tú eres la historia, tú eres el objetivo, la letra, la sangre, la espectadora, la triste protagonista, porque lo que escribo casi siempre es triste, porque de una u otra forma todo huele a ti, todo me conduce a ti. Por eso es que a veces me voy de mi casa y deambulo por las calles sin saber adónde voy, con una botella de vino en la mano que uso para embriagar la nostalgia acendrada de tu ausencia, para apagar lentamente esa llama que desde muy adentro me deflagra. Incluso cuando aún estábamos juntos la vida me parecía vacía sin ti y eso que te tenía conmigo, ahí recostada sobre mi pecho, apoyada tu cabeza sobre mi hombro cada sábado que íbamos a cine a no ver la película, porque creíamos que después de Bergman ya no valía la pena ver nada y que el acto de entrar al teatro era como uno de sus rituales de los que uno no puede zafarse por más ridículos que sean o por más que uno lo intente. 

El caso es que anoche vi a una mujer igualita a ti y me acerqué a hablarle para comprobar que era real y no una alucinación forzada, quería asegurarme de que tu clon trascendía lo físico, pero cuando la tuve frente a mí no supe que decirle ¿Puedes creerlo? ¡No supe que decirle! El corazón me palpitaba con inusitada fuerza, mis manos sudaban incansablemente. Sí, el mismo hombre que fue capaz de halagarte sin saber nada más de ti que lo que todos en la universidad sabían: que eras una de las estudiantes que estaba incursionando en el teatro y que al parecer prometías bastante. Sí, ese mismo hombre no fue capaz de hablarle a tu clon. Bueno, al menos no en el primer intento. Fue ella la que dijo la primera palabra: hola. Eso fue lo que me dijo tu clon en el mismo tono en que tú solías decirlo, con esa voz queda y fría que siempre te critiqué, con el mismo gesto de desinterés con que saludabas a los extraños, con esa mirada obscura y prepotente con que doblegabas hasta al más engreído. Vacilé un momento antes de poder responderle, mientras me miraba expectante, aburrida, agotada, pero una vez que le hablé y de que la interrogué una o dos veces con toda mi inventiva nos quedamos hablando durante horas. En un principio mi emoción rebosaba mis ojos y se proyectaba en un brillo insensato, apresurado, en palabras trémulas que se atropellaban unas a otras sin sentido en la lucha por ser pronunciadas primero, pero todo se derrumbó rápidamente como un castillo de naipes. De a poco me fui dando cuenta que tú no eras aquella mujer, de que nunca lo fuiste, me di cuenta de que tú nunca fuiste quien realmente eras, que siempre te escudabas bajo un velo infranqueable, me di cuenta de que yo estuve con una tú inventada, actuada, de que los últimos cinco años habían pasado demasiado rápido y de que todo había sido inútil porque no había llegado a conocerte. Advertí que todo lo que yo era es gracias a ti, pero que si tu habías sido una mentira yo también lo era. Por un momento me abstraje de la conversación que tenía con… Laura… sí, creo que ese es su nombre, y toqué fondo, vi el abismo interminable desde donde acaba y comprendí que vivía un engaño construido, vi que en el café en que estaba se reflejaba de forma extraña la luz lunar en la baldosa fría de su piso, vi tu rostro que me hablaba allende de la mesa, vi el diminuto lunar arriba de tus labios fundirse con el palpitar intenso de tu voz, vi tus manos huesudas agitarse en el aire incesantemente, vi tus cejas gruesas arquearse y formar una doble bóveda con el eje recto de tu nariz, vi tus labios rosados expandirse para mostrar tus dientes blancos en medio de una risa que no comprendía, vi tu pelo castaño refulgir cual ópalo por la absorción de la luz artificial de los bombillos, vi que en tu mirada había una acumulación de ayeres que decía más de ti que todo lo que alguna vez me habías contado.

Después de lucubrar un rato volví a poner atención a lo que me estabas diciendo, bueno, a lo que me decía tu clon, y me aburrí tan rápido que apenas pude me paré con un efugio débil y me fui lentamente. El rumbo que tomé luego es algo que aún no recuerdo, lo cierto es que a eso de la medianoche me encontré en la Zona Rosa y mientras caminaba a pasos largos por el andén me asió una incertidumbre general. Comprendí que todo el ruido que me rodeaba era el espejo fiel de lo que era yo en ese momento, un estanque bombardeado siempre por cientos de piedras. Entendí que eres más que una persona, que eres una parte de mí, en el sentido menos cursi de la expresión, es decir, realmente eres una parte de mí porque reflejas en tu forma de ser mi soledad absoluta, porque mi amor por ti es una autofobia que tengo miedo a afrontar, porque te amo enormemente por razones sentimentales que sigo sin comprender.

Sé que esto que te escribo puede parecer algo sonso, pero es que el amor es en cierto grado eso: es una estolidez extendida, es un paroxismo ilusorio, una estela desvaída que se diluye en el cielo. El amor, Sofía, es ese miedo que siempre me dijiste que sentías por la noche cuando en medio de la penumbra te levantabas al baño o a la cocina. El amor es como un jazz en slowmotion, es la caricia cadenciosa del viento sobre el pasto, es como tu gato al estirarse o como un perro que agarra un disco cuando aún está en el aire. A lo largo de estos meses que he estado sin ti he tenido que aprender a vivir incompleto, a andar todo el tiempo con una ausencia que me horada la planta de los pies y que luego se aloja cerca a mi rodilla largo rato para recordarme una vez más que ya no estás aquí. Durante las últimas semanas he querido ir al apartamento de tu hermana, pedirle tu número y llamarte, pero tu hermana me odia y además te prometí que no te buscaría. ¡Pero es que es tan difícil no querer buscarte mientras me resisto a levantarme de la cama a eso del mediodía! Es tan difícil no buscarte cuando camino por el centro y veo bajar el funicular de Monserrate repleto de gente que no conozco, cuando leo en el periódico un lamentable reportaje sobre la hambruna en África y me acuerdo de cómo odiabas que hablara siempre de las malas noticias, de cómo detestabas que te hablara de temas serios, de la economía mundial, de los políticos del país, de que todo estaba cada vez peor, de que cada vez había más pobreza y que nadie se atrevía a hacer realmente nada. Y ahora que lo pienso todo eso era tan trivial… ¿Sabes algo, Sofía? El amor es un sentimiento engañoso, nos miente a todos por igual, nos hace creer que lo necesitamos y sin embargo es él quien nos necesita a nosotros para existir, por eso se nos vende a cada rato, por eso nos vuelve adictos a él. El amor está tan perdido que nos obliga a buscarlo. Así como te busco yo a ti al ver Annie Hall cada noche comiéndome las palomitas de caramelo que tanto te gustaban, como te busco yo en cada pretexto que invento para escribirte cartas que nunca vas a leer, como te busco cuando me pongo a escuchar canciones de Benny Goodman y Harry James mientras me distraigo viendo como muere la tarde, como te busco al leer las cartas que me escribías en aquel tiempo en que apenas nos estábamos conociendo, en que caminábamos por la ciudad sin rumbo, siempre deseando encontrarnos con una aventura deslumbrante que nos sacara del tedio acumulado del día, pero nunca la encontrábamos y cuando nos acercabamos se nos escapaba del mismo modo en que ahora te me escapas en cada palabra que escribo esta mañana en la que todo me sabe a chocolate y senos extraviados, a Serpentine Fire, a todo eso de lo que tú y yo nos reíamos en los congresos literarios que tanto odiábamos, a todo eso de ti que se me ha olvidado y que trato de recobrar cada vez que te escribo pero que de todos modos se me escurre por entre las letras como agua inagotable.

¿Te dije que quemé el primer borrador de esta dedicatoria sin emisario?  Bueno, lo hice, y sé que vas a pensar que no he cambiado nada, que sigo siendo igual de tonto y díscolo, pero te equivocas, la verdad es que ya no soy el mismo desde que peleamos bajo el puente, no soy el mismo desde que dejamos de hablarnos, desde que decidimos que la distancia era la respuesta. No sabes cuantas veces he reconstruido esa escena, ni sabes tampoco cuantas veces me he arrepentido de lo que dije y también de lo que no dije. Pero el punto es que quemé el primer borrador porque revelaba demasiado de mí y también de ti. Y de todos modos me doy cuenta sin haber releído el texto de que esta versión no se aleja lo suficiente de lo que fue la primera.

Todavía me aterro, desprovisto totalmente de la supuesta frialdad que otorga el tiempo a los amantes, de cómo lograbas engañarnos a todos por igual, de cómo nos hacías creer que te parecías a un jazz cuando en realidad eras un blues profundo y sin cadencia. Eres verdaderamente una tremenda actriz. Cada vez que te veo en alguna revista o en algún insoportable noticiero del mediodía, mientras me dejo atender por el mesero de todos los días en el restaurante de todos los días, trato de recordar cómo eras cuando no actuabas. Pero siempre estabas entregada por completo a un personaje, nunca dejabas de interpretar a alguna mujer inventada o a esa niña traviesa creada por ti misma, medio personaje de Nabokov medio personaje de García Márquez, que nos hacías llamar Violeta. Recuerdo nítidamente cuando empezaste a conseguir papeles cinematográficos y yo te ayudaba a ensayar tus escasas líneas. La devoción que ponías en cada frase, en cada palabra, era en cierto modo un espejo de mi oficio de escritor y siempre sentí que tú eras mucho mejor en tu arte que yo en la mía. La prueba es que tú cumpliste tu sueño de llegar a Broadway y yo no he publicado sino una pobre recopilación de cuentos que no vendió más de cien ejemplares. Sabes que mi nombre me lo he hecho a punta de esas columnas ridículas que detesto y que escribo porque necesito el pan. Miento, lo hago porque me he vendido. Si el yo de hace quince años leyera lo que escribo hoy seguramente me patearía el culo y yo no tendría el descaro de resistirme. Tú, del otro lado del caribe y mucho más arriba, interpretas por fin a Eliza Doolitle y a Linda Loman. De hecho, escuché que estabas sonando para interpretar a Lady Macbeth en el montaje que va a hacer una compañía búlgara cuyo nombre no puedo pronunciar. Sé, aunque no lo aparente y te siga vejando por haber tomado la decisión de volverte actriz, que tu gazmoña madre está tan orgullosa de ti como tu hermana. 

A ratos te imagino despeinada por un gélido viento de madrugada en algún balcón de Manhattan y te envidio. Y me doy cuenta de que esa envidia que siento no es de que tú estés allá, sino de que tú estés allá sin mí. ¿Recuerdas que habían noches en las que me pedías que me inventara un relato donde tú y yo termináramos, después de muchos avatares, caminando por Central Park en un atardecer ventoso de otoño, con la hojarasca flava cubriendo por completo el asfalto de los senderos? Queríamos tragarnos el mundo, por aquel entonces. Aún no sé en qué momento ese deseo de cada uno dejó de involucrar al otro, porque no voy a negar que también yo empecé a distanciarme. Lo cierto es que poco a poco fue enfriándose la tarde y llegamos al crepúsculo. Estoy seguro que si nuestros amigos hubiesen apostado por quién de nosotros dos habría de sufrir más con el rompimiento, la mayoría se habrían inclinado por ti. Pero yo siempre supe que de los dos la más fuerte eras tú, que estaba mucho más vinculado yo a ti que tú a mí. Secretos de la relación, supongo. 

Yo estaba en una esquina de la sala, escuchando la intachable guitarra de I'll see you in my dreams, perdido por entero en el serpenteo melódico del gran gitano y buscando una idea por la cual dejarme seducir para encerrarla eternamente en un papel, cuando te vi abandonar el cuarto con tu maleta roja arrastrándose con esfuerzo por el piso viejo de nuestro apartamento. El cigarrillo que acababa de encender, como resultado de la ridícula necesidad de sublimar estéticamente el acto creativo, abandonó mi boca y calló cilíndrico al piso sin apagarse. Te increpé duramente y es que el sólo temor de no verte cada día me aturdía. Desde que te vi por primera vez en la universidad supe que estaba destinado a 
eventualmente conquistarte, así tuvieras novio, a enloquecerte, así parecieras ser la más tímida de tu grupo, a alejarte de una profesión que no era la tuya, así creyeras estar tan segura de tu elección y así tu mamá se resistiese, a enamorarte, así estuvieses perdida en tu más grande personaje: la Sofía de los primeros semestres. Supe que estaba condenado a amarte con la misma energía que vertía en mi escritura. Por eso traté de retenerte, por eso empleé todas mis armas de escritor para tratar de revertir lo que ya no podía revertirse. Pero cediste ante mi retórica bien entrenada y a partir de ese día fui otro contigo, la posibilidad de haberte perdido fue suficiente para despertarme del letargo amatorio en el que había estado inmerso las últimas semanas. Y aunque la cosa pareció reverdecer, muy pronto tú caíste en la cuenta de que ya no me amabas. Ante eso no había ya nada que yo pudiera hacer y yo en el fondo lo sabía.

No quiero que te aburras con este derramamiento eterno de frases que ya no sirven de nada, pero hay algo que debes saber antes de que la hagas una bola amorfa y de que la botes a la basura, y sé que eso es lo que harías si la leyeras porque a pesar de todo creo que te conozco un poco. No sé cuantos meses discurrieron desde que logré que te quedaras conmigo, pero sé que para ti no fueron más meses felices. Probablemente te quedaste conmigo más por una deuda con la costumbre que porque realmente tuvieses fe en el resurgimiento de algo ya muerto entre los dos. Y ahora que escucho a Frank Sinatra cantar melancólicamente tu canción favorita
I’m in the mood for love simply because you’re near me
Funny but when you’re near me, I’m in the mood for love.
soy más consciente que nunca de la gran brecha que nos separaba por esos días. Había un vacío tremendo en el ejercicio mismo de amarnos y eso quedaba especialmente claro a la hora de arrojarnos a la cama sin compasión para llevar a cabo un acto que nos desvirtuaba con cada orgasmo forzado, con cada gemido inercial, con cada giro coreografiado en otra rutina antes interpretada, con cada temblor que el cuerpo sufría en la ejecución del mecanismo del sexo.
Heaven is in your eyes, bright as the stars we’re under,
Oh, is it any wonder, I’m in the mood for love.
Ya no éramos los de antes y ya no podríamos ser ellos otra vez, ellos estaban deificados e inalcanzables en el pasado como los dioses griegos en su decadente Panteón soterrado por la herrumbre del olvido. Creo que a ti y a mí nos pasó que en algún punto, que todavía estoy tratando de ubicar, me cogiste una ventaja tremenda y de ahí en adelante ya no pude volver a alcanzarte.
Why stop to think of whether this little dream might fade,
We’ve put our hearts together – now we are one, I’m not afraid.
Después de que seguí y seguí caminando durante horas, caviloso todo el tiempo, tratando de entender algo de ti y de lo que nos había pasado, por fin dí con algo que me detuvo. El alba rayaba ya el cielo con su tela áurea y entonces comprendí el sueño desbordante de nuestro amor: todo el tiempo que estuvimos juntos fuiste tú, obra y vida, y yo no fui más que el ojo del que no puede ni crear ni vivir, el del que no le queda otra opción que entregarse a ser un espectador, un fotógrafo del momento, un relator del suceso.
If there’s a cloud above, if it should rain, we’ll let it.
But for tonight forget it, I’m in the mood for love.
Tengo en el bolsillo de mi chaqueta el papel con el número de... Lorena, sí, creo que ese es su nombre. Supongo que mañana o mejor dicho, más tarde hoy, la llamaré e intentaré conocerla a ella. Debo seguir adelante como tú lo hiciste, así para mí el exorcismo de este amor sea mucho más difícil y requiera de muchas más de estas cartas sin destinatario. Trataré de no ver en ella otra tú, de no ver un clon, una réplica. Después de todo, en este mundo no habrá para mí más que una sola y única Sofía posible.

sábado, 19 de mayo de 2012

Instrucciones para dormir




El sueño ayuda a recobrar las energías perdidas a lo largo del día y por ello es fundamental realizarlo de manera correcta. Aunque pueda llegar a parecer innecesario, es muy importante la preparación previa a la acción culminante, es decir, que antes de dormirse por completo se deben ejecutar  apropiadamente ciertos pasos. El primero de ellos es el de ponerse el pijama; para esto es conveniente tener más de uno, pues la elección del adecuado dependerá inevitablemente de las circunstancias. Si la habitación donde se halla la cama se encuentra a baja temperatura o invadida por una brisa gélida, se debe optar por el uso de un pijama de tela gruesa, que cubra todo el cuerpo (a excepción de la cabeza, las manos y los pies, que siempre deben estar descubiertos); si por el contario, la temperatura dentro de ella tiende a ser elevada, es mejor usar pijamas ligeros.

Una vez haya sido elegido el pijama, se debe proseguir con la elección de las medias, la cual está indiscutiblemente supeditada a la primera, lo que significa que si la noche es fría se deben usar medias abrigadoras y si la noche es caliente se puede dormir sin ninguna.
El paso siguiente es tan importante como los dos primeros, ya que de él depende la vida útil de nuestra cavidad bucal y sus componentes, que son comúnmente denominados con el nombre de dientes, por lo que la persona se debe parar frente al lavamanos, que debe estar preferiblemente ubicado debajo de un espejo donde el sujeto pueda ver el reflejo de su rostro. Como suponemos que el lector de estas instrucciones conoce el método adecuado para cepillarse los dientes, omitiremos una innecesaria digresión, y procederemos a exponer el siguiente paso, para el que es necesario el retorno a la habitación en la que se va a dormir.

Ya dentro de la habitación referida anteriormente, el lector debe situarse a un costado de la cama y con una de sus manos asir uno de los extremos del tendido y halarlo suavemente hacia el lado opuesto a la cabecera (delante de la cual irá ubicada la cabeza) hasta abrir un resquicio diagonal por donde se introducirá el cuerpo agotado de la persona. Este proceso también se debe realizar con las cobijas y la sabana. Luego de que se haya finalizado ésta acción inaugural, la persona debe sentarse en el lado descubierto y, levantando ambas piernas a la altura del borde de la cama, virarlas de tal modo que queden sobre el colchón. Por último, el sujeto debe descender el torso y la cabeza procurando que la nuca repose sobre la almohada, mientras se recogen con las manos (en un movimiento opuesto al hecho para descubrir el espacio donde ahora se halla la persona) la sabana, las cobijas y el tendido hasta cubrir con ellas todo el cuerpo. Si todo esto se ha ejecutado con exactitud, la persona solo debe cerrar los ojos y procurar conseguir el sueño, para lo que se recomienda el conteo de ovejas ó la reproducción de música apacible y lenta.

lunes, 7 de mayo de 2012

Etat Second





La invención pura, la imaginación pura, es una falacia. Nada de lo que produce nuestra mente surge de la nada, todo lo que creamos se vale de algo ya preexistente, de una materia bruta almacenada y que está a la espera de que un momento de inspiración la moldee, de que una explosión creativa la saque a la luz y la haga bogar en la superficie de lo perceptible.

viernes, 2 de diciembre de 2011

The conference

People are complete shit

People are complete shit, you know. If there’s something that I have learned from society during my whole life, is that human beings aren’t of a good nature. They are mean, disrespectful, rude, disorganized, aggressive, egocentric, cruel and incapable of feeling true compassion towards others (short pause) however, the main problem of human beings is selfishness. Yeah, that is the mother of all the other shortcomings of the occidental man. You may find it funny, but it isn’t, at all. Because of selfishness, a person is capable of starting a long detrimental and self-destructive conflict that most of the times don’t involve a great reward. If you don’t believe me just ask Menelaus or Paris, they sure know what I’m talking about. (Medium pause, he walks a little)

But don’t get me wrong, I don’t want you to be insulted, although you probably aren’t. You are probably saying to yourself: “oh man, this guy is right, I’ve been interacting with people like that during my entire life.” Well I got news for you guys: we are all shit. And I want you all to be honest and self-critical with yourselves. I mean, let’s face it, western civilization has totally failed, that’s why we are eating Chinese food, reading about Indian beliefs, decorating our houses according to what a Feng-Shui manual says and practicing yoga three or four times a week. (Short pause and a smile) But let me tell you something: Those Asian guys are not doing so great either. They aren’t good people either; they are just like us, except that they are many more. (Short pause, gesticulate with hands) The point is that the whole human race is doomed. We have no hope. We are one diplomatic incident away from the end.

(Long long pause, walks to one side and other)

But you know… I don’t want to get dead serious; I just wanna talk, because talking is good. That’s what most of us is looking for, someone to talk with for the rest of our lives. And the funny thing about that search is that in the end, when we’ve been married for a while we don’t wanna talk with our partner about anything, unless it’s strictly necessary… (Changes his voice and emphasizes the dialogue with faces): “Hey honey, what do you want for dinner? –Whatever you want sweetheart; I don’t care- So Chinese food? -Again? -Then what? - Chicken -Chicken? Is that what you want for dinner?-Ugh, then do whatever you want, you always do it anyway…” (Short pause) That is what our lives become eventually: a tedious routine without any kind of excitement.

And we thought when we were young that growing old was going to be so much fun because we were going to be able to do everything we wanted to without asking permission. Well, listen to me kids, there’s really nothing to do when you are a grown up. There’s not a funnier stage of life than the one that includes childhood, adolescence and youth. I mean Tolstoy took the time to write a book about that phase… that’s gotta mean something. (short pause) And there isn’t any doubt about which of those three is the best one, because we all know that childhood is the greatest. When you hit puberty your life starts a long and horrible process that slowly leads you to death. You start having pimples, hair grows all over the place, you need to start developing techniques to hit on girls and you suddenly feel the need to be popular and loved.
(Emphasizes with his hand)

And talking about popularity, in life you can be one of three kinds of people: the guy who doesn’t know anyone and has no friends at all, the one that has many many friends and is incredibly successful and popular, or, and this one is the most common, a regular guy that can be successful and that has a considerable amount of friends, but just a few of them are real. I mean, life can be really sad: when you reach certain age, you realize that true friendship is something really hard to find and that most of the times it isn’t anything more than a poor mirage. (Short pause)It is. And it is because society runs on a plutocratic model: you only have friends as long as you have money. If you don’t believe me, then let me tell you a little personal experience: When I was at college I used to have this great friend, we were inseparable and after we graduated, we continued being best friends for many years. After graduating I started working in a big company and I rapidly started making great money. My Friend, however, wasn’t doing so well.  One night he came to my apartment, desperate and at the verge of crying. He told me he needed two thousand dollars and that he was completely broke. I lent him the money because he was my old Pal, my good friend and I really wanted to help him. And I remember that after I gave him the check he said to me: “Oh man, this is great, you are such a good person, the greatest friend a person could wish for, you don’t have to worry about anything, you now have me, I’ll do anything for you and I’ll do everything with you, you just relax, whenever and wherever you need me, just give me a call and I’ll be there for you, I really owe you one man”. (Medium pause, he moves again from one side to another) You see, to me life is like a Ferris Wheel; one moment you are at the top contemplating everything with a known complacency and the next one you are at the bottom, longing for the top. Sinatra sung about that like 50 years ago in That’s life and he was so right.

(Long pause, nodding and intensity in his look)

Nevertheless, the thing is that our friendship suffered a progressive alienation and we stopped talking with the same frequency that we used to. Time went on and because of one of those many contingencies that there are in life, that big company where I worked and in which I had ascended to a pretty good position, went broke and I lost my job. And that’s terrible; I mean, try to picture yourselves in my position, you have a wife and two children to feed and without any incomes, just your life savings. So what do you do? You just call your old pal, your good friend that is now doing great and who, in his words, “owes you one”. You invite him for lunch and over there you tell him the story. He looks at you with a peculiar mix of pity and hidden indifference. He tells you that he doesn’t have the money at the time, but that he will make a few calls to see what he can do for you. You go back home pretty unmotivated and completely helpless. Two weeks later you hear from the mouth of a friend of your wife who happens to be also a friend of your old pal’s wife that: that good friend of yours recently bought a house on the beach and that he is going on a cruise through the Bahamas for summer vacations.(short pause and slow nodding) And that after he told you 5 years ago that he will do anything for you and everything with you, that you just needed to call him and he’ll be there for you. Well, he really owed you one because he never even paid you the money you lent him. (Short pause, Looks down and up)

Time goes by again. Three years have passed since that incident, you are back on your feet and you are doing better than before. You just bought a great apartment downtown and a beautiful summer house in Boca. You have never felt happier in your life. Suddenly, one Saturday, someone calls you close to midnight. (Short pause) yeah, it’s your old pal. He needs you to lend him some money, he is completely broke and about to lose his house. You meet him Monday morning, he explains it everything to you. You hear him, but the whole time you are thinking that now you are the one who has the upper hand. He let you down when you most needed him and now he has the nerve to ask you for money again? You already helped him once, why should you help him again? After all he acted like an asshole last time. (He makes a face) But because you are a good person, you will give him the money; you want to make a gesture of greatness so you can be in a higher moral position. At the same time, you just wanna make sure that he is not going to avoid his promises again and you make him sign a promissory, so this time you can have a written document that can be valid in a national law court. You know that you will never use it but you want him to ponder his behavior. (Short pause, looks down and leans a little bit) You people might think that I was an idiot, but I just never forget that life is like a Ferris wheel. And if I might be on the bottom again, I hope that my old pal will remember that I helped him twice and that he now owes me two. (Leans forward and smiles, not because of happiness or satisfaction about his speech but for the joy of ending)

lunes, 24 de octubre de 2011

Angel eyes




Un bajo presentándose
tu rostro acariciado por la luz oscura
de una vela verde
que en el fondo resplandece

Copas hialinas chocando
el calor asfixiante de la fogata
5 o 6 personas bailan
y yo desde un sillón te contemplo

Me pierdo en tus ojos
y hay en el aire un olor
a sexo quemado,
a amores calcinados,
y tu sonrisa de ratona surge como un halo.

Te miro, una última vez,
y veo que el verde de tus ojos
juega con el amarillo suave de tu pelo
y el mágico saxofón de Benny Carter conversa largamente
con el piano sobrio del olvidado Angel eyes.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Pensamientos Aleatorios IV


Cuando el sujeto está seguro de que la realidad existe, ésta se vuelve una verdadera realidad. En lo personal, creo que la realidad existe, pero aún no estoy muy seguro.

martes, 19 de julio de 2011

Lo que quiero yo en un pais

Fraternidad, igualdad y libertad.


Si yo fuese el presidente y fundador de una nación, mi gobierno estaría lo más alejado posible de la autarquía tiránica que caracteriza a los estados jóvenes. El éxito, así aun no se haya logrado, se encuentra en la práctica de la democracia. Una nación donde un solo individuo rige colectividades enteras, es una nación destinada a padecer de animadversión, de ambiciones sin escrúpulos, de disensiones conflictivas y de rebeliones sangrientas que sólo la llevaran a una paulatina autodestrucción. Por ello, mi país será una república democrática regulada por los resultados y los meritos, y no será, bajo ninguna circunstancia, una oleaginosa oligarquía en busca de la concentración despiadada de los recursos nacionales, propiedad de todos y cada uno de sus habitantes, contrario a lo que creen los empresarios imperialistas que han llevado el capitalismo hasta sus últimas consecuencias.
En cuanto a la disposición geográfica, el país tendrá el tamaño ideal: una superficie equivalente al estado de Texas sumado al de Oklahoma. Deberá tener, necesariamente, dos salidas al mar y una considerable cantidad de ríos navegables para generar un desarrollo equitativo en la nación, pues, basándonos en el pensamiento de Adam Smith, el progreso girará en torno a sus futuras zonas costeras y vías fluviales. La capital deberá estar lo más cerca posible al centro del territorio nacional y deberá estar resguardada por altas montañas en uno de sus flancos, desde donde se podrá vigilar y planificar el desarrollo progresivo de la urbe. Asimismo, la organización política será de carácter federalista, alejada del centralismo miope que conlleva al progreso asimétrico de las regiones. En cuanto a las políticas económicas, debo recalcar que serán de tipo capitalista y liberal, pero controladas por rigurosas normas de tendencias socialistas enfocadas en el control de la distribución interna del capital y no del flujo internacional del mismo, lo que permitirá una mejor repartición del dinero y sus beneficios, sin restringir en ningún momento el crecimiento de la propiedad privada y de la industria.
Se protegerá especialmente a la agricultura y a la ganadería, y se fomentará la industrialización del país. Con el dinero recaudado a través de los impuestos, se invertirá en infraestructura y cobertura educativa, lo cual impulsará la inversión extranjera en el país y asegurará su posterior desarrollo. También se destinará una porción considerable a la conservación del medio ambiente, a la promoción de actividades culturales, y a la investigación científica y tecnológica; todo esto con el fin de promover el hallazgo y descubrimiento de nuevos medios que faciliten y mejoren la vida de los habitantes del país y, si es posible, del mundo.

martes, 7 de junio de 2011

Creo que voy a morir esta noche


Creo que voy a morir esta noche,
que voy a dejar este mundo de una vez por todas y para siempre,
y que no volveré a ver jamás tus dulces ojos verdes.

Creo que voy a morir esta noche
y que la luna consolará tu llanto
mientras se va apagando el color de mis labios
y el palpitar ávido de mi pecho.

Quizás no vuelva a ver otro crepúsculo.
Acaso no sea la luna la que vea
 como pierden mis ojos su brillo,
y sean las nubes y el sol
las que me vean arrojar mi último suspiro.

Creo que voy a morir esta noche,
y mientras mis ojos dejarán de contemplarte,
tu estarás allí para observarme,
para besar mis labios sin vida
para derramar tus lagrimas sobre mi camisa blanca,
al tiempo que te consuelan en la noche las hadas de la vida.

Pero, ¿quién soy yo para hablar sobre la muerte?
yo no sé nada y no quiero saberlo;

solo espero que mis palabras
no sean ecos sin sentido en tu recuerdo;

solo espero que mi alma,
 sin importar si hay un cielo o un infierno,
no vaya a olvidar nunca como lucía tu rostro
bajo la débil luz de las estrellas.

martes, 10 de mayo de 2011

Pensamientos Aleatorios III


El mundo, desde la perspectiva individual, es como un bosque inundado por la bruma: no podemos ver sino una limitada parte de su todo y a medida que avanzamos en una dirección, descubriendo lo que antes estaba oculto, se va perdiendo lo que está en la dirección opuesta.

lunes, 18 de abril de 2011

Plumas de destino

Anochecía; parpadeaban las primeras estrellas mientras yo continuaba allí sentado, esperando que ocurriera lo que por tanto tiempo había deseado, cuando de pronto se levantó una brisa agradable y fresca, y con ella una pluma que terminó acariciando mi ventana y que de a poco fue tomando su destino, agitándose trémulamente en ese aire tibio que inundaba la ciudad bajo el manto negro de la noche, sofocando a los amantes extenuados tras el éxtasis y confortando a los vagabundos y viandantes que parecían disfrutar de las calles llenas de ruido y polvo.

Y sin embargo yo seguía ahí sentado en mi recamara, ajeno a toda esa hilatura de circunstancias y personas que configuraban la esencia de la urbe, de la ciudad cosmopolita que se traga de una sola zampada a los soñadores novatos, a los artistas noveles, a los trabajadores en busca del éxito escurridizo, a esas personas que nunca han visto un edificio de más de tres pisos y que admiran aterrados esas agujas de cemento que parecen querer desinflar las nubes y desgarrar el cielo con su punta cimera, cuando para mí no son más que productos de la vanidad humana, esa vanidad que hoy me tiene aquí encerrado como en una especie de autoexilio, en un retiro provocado por una culpa que pesa más que todas las armas del mundo reunidas, si es que eso es remotamente posible, si es que es posible ese armisticio necesario para que la metáfora sea un hecho y no una frase onírica destinada a servir de herramienta retórica en esta triste elegía que no me ha salido como me hubiese gustado, si es que algún día vamos a dejar de patinar sobre este suelo cubierto por la sangre hirviendo de los muertos en las guerras, si es que llegará alguna vez la hora en que nos dejemos de joder y aceptemos por fin la imposibilidad de retornar al paraíso perdido, a ese paraíso que quise solo para mí y que nunca pude alcanzar, que no pude ni siquiera vislumbrar y que de paso vedé a mis congéneres, especialmente a ella, a esa mujer que probablemente no va vivir sino en mi recuerdo, en los rescoldos de este amor que todavía siento intensamente aunque el tiempo vaya extinguiéndolo con su vórtice frío. 

miércoles, 6 de abril de 2011

Flores convertidas mariposas

Las flores se convierten mariposas
que se transforman en lechuzas
que se vuelven sueños
y luego quimeras llenas
de colores, sonidos y perfumes,
y de un ronroneo continuo,
una suave caricia
dibujada sobre el alma
como una pincelada amarilla.

Pero de pronto,
todo eso deja de ser fantasía
se aposenta,
y de golpe se vuelve filosofía,
ideal político,
sistema revolucionario, cambio,
el sueño se vuelve cambio
y la ficción el modo de llevarlo a cabo.

Y ya no hay más arte ni poesía,
la quimera es un mensaje importante
que debe comunicarse en verso
con la misma urgencia de un edicto imperial
expedido por el rey de Francia.

Y ya nada es arte;
todo es significado
y las flores convertidas mariposas,
transformadas en lechuzas
que se han vuelto sueño y luego quimera
dejan de ser eso
y se vuelven pétalos marchitos
pétalos que son la desazón personificada,
la frustración que la precede,
el triste despertar del ensueño destruido,
las flores revejidas por lo circundante
que terminan siendo,
nada más que cenizas danzando con el viento.

viernes, 11 de marzo de 2011

Cataclismos literarios




Azules, solo hay 10 rosas puras en el mundo
una en Roma
otra en Praga
un par en París 
en Egipto tres 
en China dos 
y en Australia una. 

Se dice desde hace siglos 
que cuando las diez rosas azules
ocupen un mismo lugar,
un mismo punto en el espacio, 
superpuestas verticalmente 
y formando un solo átomo infinito
ocurrirá un cataclismo universal
tan vasto
que acabará en un segundo, 
con la vida y el mundo.

domingo, 6 de marzo de 2011

El significado de las palabras




Frases que son lianas que son manchas de humedad que son sombras proyectadas por el fuego en una habitación no descrita que son la masa oscura de la arboleda de las hayas y los álamos azotada por el viento a unos trescientos metros de mi ventana que son demostraciones de luz y sombra a propósito de una realidad vegetal a la hora del sol poniente por las que el tiempo en una alegoría de sí mismo nos imparte lecciones de sabiduría tan pronto formuladas como destruidas por el más ligero parpadeo de la luz o de la sombra que no son sino el tiempo en sus encarnaciones y desencarnaciones que son las frases que escribo en este papel y que conforme las leo desaparecen:


no son las sensaciones, las percepciones, las imaginaciones y los pensamientos que se encienden y apagan aquí, ahora, mientras escribo o mientras leo lo que escribo:


no son lo que veo ni lo que vi, son el reverso de lo visto y de la vista -pero son lo invisible: son el residuo no dicho,


no son el otro lado de la realidad sino el otro lado del lenguaje, lo que tenemos en la punta de la lengua y se desvanece antes de ser dicho, el otro lado que no puede ser nombrado porque es lo contrario del nombre:


lo no dicho no es esto o aquello que callamos, tampoco es ni-esto-ni-aquello: no es el árbol que digo que veo sino la sensación que siento al sentir que lo veo en el momento en que voy a decir que lo veo, una congregación insustancial pero real de vibraciones y sonidos y sentidos que al combinarse dibujan una configuración de una presencia verde-bronceada-negra-leñosa-hojosa-sonoro-silenciosa;


no, tampoco es esto, si no es un nombre menos puede ser la descripción de un nombre ni la descripción de la sensación del nombre ni el nombre de la sensación:


el árbol no es el nombre del árbol, tampoco es una sensación de árbol: es la sensación de una percepción de árbol que se disipa en el momento mismo de la percepción de la sensación de árbol;


los nombres ya lo sabemos, están huecos, pero lo que no sabíamos o, sí lo sabíamos, lo habíamos olvidado, es que las sensaciones son percepciones de sensaciones que se disipan, sensaciones que se disipan al ser percepciones, pues si no fuesen percepciones ¿cómo sabríamos que son sensaciones?


sensaciones que no son percepciones no son sensaciones, percepciones que no son nombres ¿qué son?


si no lo sabías, ahora lo sabes: todo está hueco;


y apenas digo todo-está-hueco, siento que caigo en la trampa: si todo está hueco, también está hueco el todo-está-hueco;


no, está lleno y repleto, todo-está-hueco está henchido de sí, lo que tocamos y vemos y oímos y gustarnos y olemos y pensamos, las realidades que inventamos y las realidades que nos tocan, nos miran, nos oyen y nos inventan, todo lo que tejemos y destejemos y nos teje y desteje, instantáneas apariciones y desapariciones, cada una distinta y única, es siempre la misma realidad plena, siempre el mismo tejido que se teje al destejerse: aun el vacío y la misma privación son plenitud (tal vez son el ápice, el colmo y la calma de la plenitud), todo está lleno hasta los bordes, todo es real, todas esas realidades inventadas y todas esas invenciones tan reales, todos y todas, están llenos de sí, hinchados de su propia realidad;


OCTAVIO PAZ: El mono gramático

miércoles, 16 de febrero de 2011

Time

Time is a heartless bitch,
a cruel animal
that hunts you down
at night,
at day.




Time can be
too much to take,
and sometimes
it can take to much of yourself.




Don't look at it,
try to ignore
the consequences
of living under its
fierce yoke.




Just run away;
take flight and fly
through endless space,
and you'll see what is to be free.




No more
resistance,
no more
tolerance,
rebel against it




Oh, but if I have forgotten,
that humans can't fly!
Is a shame that our existance
is fated to submit
to time's will.




If only, there
was something
we could do
to avoid beeing
raped by it.




But there's not;
Time will rip your soul
and every tear and every laugh
will vanish with each death second,
as things contours turn blurry
with the ruthless sunset.




There's nothing left to do,
that's just the nature of human condition,
like legs are the principle
for walking ability.




Focus on everything
but the fact,
that as soon as you dissapear,
all you've lived,
live and will live,
will be buried in world's oblivion
by the work of time.

Las palabras


... Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen ... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo junto al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las libero... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos del naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció... Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando.. Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras.


Pablo Neruda

Fragmento de: Confieso que he vivido.